De los 64,000 documentos que se decomisaron sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, muchos tratan de otros temas como el memorando del primero de junio de 1973 dirigido al entonces dirigente de la CIA, William E. Colby, el cual citamos.
El 7 de marzo de 1962, el Attorney General Robert F. Kennedy presionó para que se pudiesen oír las conversaciones privadas de columnistas que publicaban información clasificada.
Se aprobaron medidas de contraespionaje contra la embajada francesa en Washington. Esto involucró entrar en la embajada y remover documentos. Kennedy aprobó esta operación y fue informado de los resultados.
Más adelante, el 12 de septiembre de 1964, el secretario de Estado Dean Rusk expresó reservas por estos actos y señaló que se les debía notificar a los franceses que Washington tenía conocimientos del espionaje y que se les debía solicitar que desistieran.
Otras actividades planificadas, pero no realizadas, involucraban contaminar las cosechas de arroz en Cuba y Vietnam. Había una propuesta para aumentar la vigilancia de los espías rusos en Estados Unidos, en particular los de la KGB (el servicio de inteligencia soviética). Por otro lado, se discutió pagarle al gobierno cubano por el rescate de los cubanos prisioneros luego de la fallida invasión en la Playa Girón en la Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961.