El tramo desde Guaynabo hasta la Ponce de León típicamente tarda menos de media hora. A un grupo de personas, cuyos parientes trabajan con el gobierno federal y se dirigían a las oficinas federales a cargo de coordinar su salida de la isla, les tomó dos horas. Eran los afortunados, ya que los vuelos comerciales en su gran mayoría estaban siendo cancelados. Luego de más de 10 horas de espera, pero con un grupo de agentes federales muy atentos a las necesidades de las personas que estaban a su cargo, comenzó la travesía a la Base Muñiz.

  El avión fletado era igual a los que usan los militares al viajar al Medio Oriente. Al fin llegaron a Miami y con eso el comienzo de un exilio.

  “Cuando salimos de Cuba, no sabíamos cuando regresaríamos”, comentaba una de las empleadas del emblemático restaurant Versailles de la calle 8. Añadía que, durante el exilio cubano, muchos pensaban que la revolución era algo pasajero, y que regresarían a su patria en poco tiempo.

  ¿Cuántos puertorriqueños se encuentran hoy exiliados de su patria? ¿Cuántos no regresarán? En este momento no es proveer una contestación satisfactoria. Sin embargo, sabemos que muchos se encuentran en Miami, Orlando, Nueva York u otras ciudades.

  Parte de nuestro reto es reconstruir nuestra infraestructura. Otro reto, o tan importante es cómo volvemos a motivar el retorno de nuestros ciudadanos.