Así es, como por arte de magia apareció el dinero para los aumentos de los maestros, los bomberos y otros. Nos preguntamos, ¿qué parte del presupuesto se verá afectado por esta decisión? La matemática aquí es bien sencilla, para aumentar los chavitos de una partida hay que reducir los mismos chavitos en otro renglón del presupuesto.
Mientras tanto, el descenso continuo de la población de Puerto Rico afectará tanto las finanzas del gobierno como las del sector privado. Para el 2010, la población de la isla estaba en 3.8 millones. Se estima que en el 2019 llegó a 3.2 millones. La Junta de Control Fiscal proyecta que para el 2026, la población estará cerca de 2.7 millones. Y, como si no fuera poco, esa misma población está envejeciendo, lo que trastoca múltiples servicios e industrias como la salud y educación, entre otros.
Por el momento, los billoncitos que recibimos del Tío Sam nos hacen olvidar estos “detallitos”.
Sin embargo, contar con el Tío para nuestro desarrollo económico y social es un tanto arriesgado, pues en cualquier momento nos pueden dar un “phase out” tal y como ocurrió con la extinta sección 936 del Código de Rentas Internas.
Pero, volviendo a los aumentos ya programados, los políticos nos deberían dejar saber con mayor claridad cómo obtuvieron esos chavitos. De seguro no aparecieron en las gavetas de los tantos escritorios que se encuentran en el Capitolio