“Nunca he visto cosa igual”, comentaba Juan, dueño de una compañía que provee servicios de arquitectura paisajista. Juan se refería a la escasez de personal que necesita reclutar. “En años anteriores no tenía problemas en reclutar empleados adicionales. Sin embargo, esta situación ha cambiado de manera dramática”, señalaba Juan.
Cosa similar le esta pasando a José Antonio, un agricultor de Santa Isabel. José Antonio subraya que debido a la falta de personal no puede cumplir con los pedidos de sus clientes. “Tengo las frutas listas para ser empacadas, pero por falta de personal, no las puedo vender”,
lamentaba José Antonio.
Casos como los de Juan y José Antonio no son aislados. La falta de personal en prácticamente todos los sectores de la economía está afectando la viabilidad de muchos negocios.
¿Y qué pasará cuando despunte la industria de la construcción y necesite reclutar 70,000 obreros y personal
diestros para los proyectos que ya se avecinan?
El gobierno local y federal han adoptado la política de que sus contratistas paguen un salario mínimo de $15 por hora. Es probable que los márgenes de los enormes proyectos a construirse pueden sostener esta cargada nómina.
Pero ¿qué pasara con los negocios e industrias que no puedan pagar esos salarios? Para muchos será insostenible estos retos.