¿Sabía usted que en Alemania se consumen los mangos y papayas de Puerto Rico? ¡Los consideran exóticos y exquisitos!
Frutas como estas han suplantado al café, cosecha que durante el siglo 19 y principios del 20 era el estandarte de nuestras exportaciones. Agrónomos locales llevan tiempo invirtiendo recursos y esfuerzos en su cosecha. Sin embargo, debido a ciertas directrices del gobierno, tantas estas fincas como muchos de los agricultores locales se verán en las aprietos que podrían no subsistir. Nos veríamos sin estos preciados frutos. Muchos empleos se perderán, del sector agrícola, y de los manufactureros.
Al tomar la decisión de invertir en sus fincas, estos empresarios contaban con el ingreso que proporcionaba el gobierno para mitigar los costos de labor. Tres situaciones han conspirado para cambiar este paradigma. Primero, el pote se ha reducido. Segundo, una cantidad de este pote está destinado a compañías multinacionales extranjeras, lo cual reduce lo que queda para distribuirse. Tercero, el gobierno se está tardando en hacer estos pagos, estrangulando su liquidez.
Ante este dilema, ¿qué recomendamos?
Cumplir con los compromisos establecidos. Darle prioridad a las empresas locales con récord de éxito comprobado. Así, podremos seguir disfrutando de nuestras delicias por muchísimo más tiempo.