Hace un par de semanas Beryl nos parecía un error gramatical de un desconocido autor. Hoy, solo su mención nos hizo correr en busca de agua o de otros comestibles. Tal parece que aun con la debacle que causó el huracán María el año pasado, y las mejoras ya logradas, aun nos falta mucho para sentirnos seguros. La pregunta que nos hacemos entonces es: ¿qué hacer?, o ¿cómo estar preparados?
Esta ruta debe verse a corto, mediano y largo plazo, ya que una preparación de un par de días o horas señaló en el pasado no ser adecuado.
Cierto es que ya que tener las vías de transportación despejadas, y los desagües de los edificios en óptimas condiciones; también las alcantarillas. Sin embargo, falta lo esencial, la planificación.
Identificar con más certeza las áreas inundables es indispensable. Es de lamentarse que una gran cantidad de edificaciones se encuentran dentro de estas zonas, ya sea porque se hizo caso omiso de las regulaciones o que la información no estaba actualizada.
Hay, además, que fortalecer la cabida de áreas verdes en la ciudad de modo que nuestra flora y fauna histórica vuelva a retornar. Los mangles, tan importantes para protegernos contra estos fenómenos atmosféricos, deben reestablecerse.
Por siglos, la naturaleza nos proveyó defensa contra estos terribles azotes. Es hora de que la tengamos de aliada.