Promesas, parte I

Los Planes Fiscales que somete el Gobierno son un compendio de sueños, deseos y promesas que se hacen con respecto al futuro económico de la isla. Pueden alterarse de modo repentino. Veamos las marcadas diferencias entre el Plan Fiscal de marzo de 2017 y el de noviembre de 2018 como resultado del costo de la devastación que ocasionó el huracán María y las ayudas federales no contempladas en el Plan original.

Se estima que las pérdidas aseguradas y que serán reembolsadas rondan los $22 billones. A esto se suma las asistencias de HUD, FEMA y los préstamos del Small Business Administration. Además, el 13 de noviembre el gobierno sometió un requisito de $94.4 billones para asistencia adicional. El uso principal de estos fondos sería para viviendas ($31 billones), para el sistema de energía eléctrica ($18 billones) y para el fortalecimiento del sistema de salud ($15 billones).

El Plan Fiscal, sin embargo, solo asume un monto de $49.7 billones en asistencia federal y $16 billones en pagos de reclamaciones para un total de $65 billones.

Como resultado, se proyecta un crecimiento económico para los próximos cinco años, una reducción en la emigración, y un superávit en las finanzas.

Para superar esta crisis, es responsabilidad de todos los sectores velar que estos supuestos se hagan realidad.