Michael y María

Para los que vivimos en Puerto Rico y la Florida, los nombres de María y Michael son sinónimos con los terribles huracanes que nos azotaron. La destrucción que causaron que devastadora, tanto en los daños físicos, como psicológicos, además de las trágicas muertes que propiciaron.

Tal parece que estos fenómenos están siendo eventos de mayor frecuencia e intensidad. De este ser el caso, y todo apunta que lo será, ¿no sería aconsejable diseñar nuestra infraestructura para mitigar los daños que estos eventos causan?

Mucho se ha hablado y conversado sobre este tema. Con el dinero que la isla está recibiendo y que se espera que continúe recibiendo por los próximos años, a simple vista, no se ven estos cambios.

Un paseo por muchas de nuestras calles, aun en el área Metro, muestra postes de madera a tal ángulo que pasar cerca de ellos requiere un acto de valentía. Como si fuera poco, la gran cantidad de cables eléctricos que están de una manera u otros aglomerados en estos mismos postes debe ser de gran preocupación para los que dependen de este servicio. Estos casos, no hay tan siquiera que esperar para un evento tan catastrófico como María ya que simples lluvias podrían socavarlos. Solo hay que imaginarse cuantos postes de electricidad saludarían las aceras y las calles si tenemos la dicha de que nos azote otro huracán.

Ya es hora de ver resultados más concretos.