En el 1995, en las esferas del Congreso y la Casa Blanca se deliberaban negociaciones entre los demócratas y republicanos. Mientras los demócratas intentaban aumentar el salario mínimo, los republicanos argumentaban para mantener el presupuesto íntegro. Se evaluaron sobre decenas de proyectos subsidiados por el Gobierno federal, entre estos los subsidios a la industria agrícola de Estados Unidos y el incentivo que gozaban las industrias farmacéuticas (y otras) en Puerto Rico acogidos a la Sección 936 del Código de Rentas Internas.
Tras múltiples negociaciones, solo quedó en el tapete el incentivo nuestro. Sin embargo, negociaciones posteriores entre las industrias afectadas, el gobierno local y el federal acordaron un plazo adicional de 10 años, o sea, hasta
el 2006.
Hoy día nos ha llegado la noticia de que otro incentivo económico que el Gobierno federal le había concedido a Puerto Rico será eliminado. Los ingresos que provienen de este incentivo rondan al-
rededor del 25% de los ingresos del gobierno.
Imaginen cómo reaccionarían ustedes si de pronto su ingreso
hogareño se reduce por esa cantidad. ¡Nos despedimos de las vacaciones, las comparas en los
centros comerciales, del internet, y de muchas otras cositas!
Y, ¿cómo está reaccionando el gobierno ante esta catástrofe? Uno pensaría que están tratando de apretarse el cinturón. Sin embargo, ¡solo se menciona aumentar nuestros impuestos!