Stephanie y Carolina son dos jóvenes profesionales que al terminar sus estudios en Estados Unidos regresaron a Puerto Rico para desempañarse en sus respectivas carreras.
Forman parte de un grupo (aunque no tan nutrido) de jóvenes que estudiaron en Estados Unidos y en Puerto Rico y que estiman que la isla les puede ofrecer buenas oportunidades de empleo y una calidad de vida igual o superior que las de otras localidades.
Así, nuestra fuerza laboral se está nutriendo de jóvenes en tan diversas ramas como la arquitectura, ingeniería, medicina, contabilidad, tecnología y otras.
Sin embargo, tanto Stephanie como Carolina nos han compartido su preocupación por los aumentos tan súbitos en el costo de vida aquí, en particular los precios de los hogares. En algunos municipios o áreas, tales como Condado, Miramar, Guaynabo, Dorado, y otros, las casas se venden a más del doble de la cantidad que muestran las tasaciones, diferencia que tiene que aportar el comprador.
Aunque casos similares están ocurriendo en muchas ciudades de Estados Unidos, tales como Miami, Florida; y Austin, Texas; la realidad es que profesionales como Stephanie y Carolina decidieron que Puerto Rico era su hogar, no estas u otras ciudades donde de seguro encontrarían empleo.
La pregunta que nos deberíamos hacer como país es: ¿cómo podemos retener a profesionales como Stephanie y Carolina y seguir atrayendo a otros más?