Gracias, Papi

El domingo pasado celebramos el Día de los Padres. ¡Es un día especial! Honramos a una de las personas que más ha influido en nuestros sueños y oportunidades.

Como niño recuerdo nuestros cumpleaños, donde la presencia de nuestro papá nunca faltaba. Recuerdo sus consejos, los “barbeque”, el arroz y frijoles negros que tanto nos encantan, y las Navidades y las celebraciones de los Reyes Magos.

Ser padre es un trabajo a tiempo completo cuya gratificación es ver cómo los angelitos que tenemos a nuestro cargo se van desarrollando y convirtiéndose en miembros productivos de nuestro entorno.

Como niño, recuerdo los viajes que hacíamos en carro a través de la isla los domingos. Conocimos muchos lugares que de otro modo solo veríamos en fotos o películas.

Como padre, recuerdo las múltiples competencias de natación de mi hijo y mis sobrinas, los ensayos de “ballet” de mi hija, las actividades escolares y las graduaciones. Nunca lo consideré como un trabajo. Era para mí más bien una continua diversión y un modo retante de aprendizaje.

El futuro de esta isla está en manos de esta nueva generación. La responsabilidad de criar estos nuevos ciudadanos recae sobre padres como nosotros, no sobre el gobierno o demás instituciones políticas o educativas.

Confío en que el fruto de nuestros esfuerzos se reflejará en un Puerto Rico más próspero para todos.