Al necesitar un certificado de defunción de mi mamá, me presenté al Registro Demográfico de Guaynabo con la documentación y los sellos requeridos, o al menos eso pensaba. Tras hacer la fila de más o menos 45 minutos, la persona que me atendió me preguntó si había nacido en Puerto Rico.
“¿No nació aquí? Ahhh, ¡qué lástima! Entonces necesito copia de su certificado de nacimiento”.
Por suerte lo tenía digitalizado y se lo mostré.
“Ahhh, ¡qué lástima!”, me respondió. El segundo nombre de su mamá aparece como María en su certificado de nacimiento y como Marie en el certificado de defunción. Necesitará una carta de autorización de un abogado para tramitar su documento.
Al día siguiente me presenté con la documentación solicitada. Luego de esperar en una larga fila, presenté mi documentación. “Ahhh, ¡qué lástima!”, me señalaron. “El sistema está inoperante. Regrese más tarde”. Regresé por la tarde, pero la fila estaba inhóspita, así que decidí esperar hasta el lunes.
Ese día me presenté a las 7:00 a.m. para ser de los primeros en la fila. Pensé en sacar múltiples copias del certificado.
“Ahhh, ¡qué lástima!”, me respondieron. “Solo puede sacar una copia pues la carta de autorización del abogado no menciona que necesita múltiples copias”. Y, como si fuera poco, el sistema estaba inoperante.
Dos horas más tarde me entregaron el documento.