Nuestra declaración de emergencia

¡Qué bueno es tener un tío en Washington para ayudarnos a resolver nuestras emergencias!

Como muchos sabemos, la semana pasada no había paraguas que nos protegiera de las fuertes lluvias que azotaron a Puerto Rico. Hubo inundaciones en varios municipios y se declaró a 31 de ellos en estado de emergencia.

Es posible que, con la siembra de unos arbolitos, y un mantenimiento oportuno del sistema pluvial, se hubiese evitado muchos de los daños que se sufrieron.

A veces las soluciones a nuestros retos solo requieren un poco de “sentido común” de parte de las autoridades gubernamentales, sin tener que trastocar el bolsillo de nuestro querido tío.

Cuba, por otro lado, hace tiempo que no se cartea con nuestro tío. Su pariente Chávez ya no está con nosotros y el tío Maduro, bueno, está complicado con el tema de las elecciones y el desastre económico que tiene en sus manos.

Así las cosas, si vives en el centro de la ciudad de Santiago, ¡prepárate! Llevan más de 20 días sin el servicio de agua potable y el sanitario. “Debe ser una tubería rota”, decían algunos.

“¿Y cuándo se arreglará?”
“Nadie sabe”, contestan con mucha resignación.

Y como si fuera poco, el sistema eléctrico funciona 12 horas al día (si uno tiene suerte), y hay ausencia crítica de comida, medicina y combustibles, entre otras cositas.

¡Qué suerte tenemos de tener ese gran tío en Washington!