Se acabó la música

Ya cada político sabe la silla que le toca. Los demás, de seguro, están en busca de ese contratito que los asistirá a comprar ese carro de lujo que por tanto tiempo soñaban adquirir.

Mientras tanto, aquí un pequeño listado de lo que nosotros, los votantes, esperamos de ellos.

Nos gustaría saber, si luego de una caminata, una corrida o un chinchorreo, cuando lleguemos a nuestro hogar, tendremos agua para bañarnos.

Sería ideal que la electricidad no se vaya justo antes de terminar de cocinar para los huéspedes que están a punto de llegar.

Tener que comprar gomas para nuestros carros cada vez que nos sorprende un enorme cráter en la carretera debería ser cosa del pasado.

De modo que nuestros hijos reciban una educación de primer orden, debemos duplicar la compensación de los maestros. De esta manera, motivamos que un número mayor de jóvenes consideren esa honorable profesión.

A la UPR, a la que la Junta de Supervisión Fiscal y múltiples administraciones gubernamentales la han tenido en el olvido, hay que darle las herramientas para que se convierta en una de las instituciones más codiciadas de la nación americana.

De seguro podríamos añadir más pedidos a esta lista. Pero si nuestros recién inaugurados políticos logran tan siquiera la mitad de lo sugerido, sacarán una “A plus” en nuestra evaluación.