¿Y los estudiantes qué?

El pasado domingo, El Nuevo Día entrevistó a los candidatos a la gobernación sobre sus planes (o conceptos de planes) para el Departamento de Educación. No debe sorprendernos que cada uno mencionó la burocracia, la politización y la descentralización como los grandes obstáculos para el éxito estudiantil.

Jennifer González señaló la monstruosa burocracia como uno de los impedimentos para obtener fondos federales adicionales y manejarlos eficazmente. Jesús Manuel Ortiz se fue por una línea similar al fomentar la descentralización, mientras que Juan Dalmau señala la politización.

Cómo lograrlo “son otros veinte pesos”. González señala que altos ejecutivos en las áreas de finanzas y tecnología nos ayudarán a obtener fondos adicionales y fiscalizar con mayor transparencia.

Ortiz apunta a la reducción de los puestos de confianza y Jiménez al establecimiento de unas métricas operacionales.

Sin embargo, solo Dalmau menciona a los estudiantes, quienes de por sí, son los más afectados. Entre sus propuestas resalta que el cupo máximo por grupo sea 15 para que los maestros puedan brindar atención individualizada; mejorar los planteles (quizás eliminándolos de la tutela de Edificios Públicos) y reducir las tareas administrativas a los docentes para que tengan más tiempo para la enseñanza.

Aunque hay un cúmulo de buenas ideas e intenciones, si no se escuchan a los estudiantes, poco o nada se logrará.