Hasta luego, Laura

“Se me fue la electricidad”, le gritaba un vecino a otro. “No te puedo oír con este ruido de los generadores”, le contestó. El pasado fin de semana nos “visitó” la tormenta Laura. Los pronósticos de una posible tragedia no se materializaron cuando este fenómeno nos pasó a gran distancia. Sin embargo, nuestro sistema eléctrico dejó a cientos de miles de familias sin el preciado servicio.

Por un lado, debemos estar agradecidos de que las interrupciones, en muchos casos, se corrigieron en menos de 24 horas. Por otro, nos debe preocupar que nuestra infraestructura sea tan frágil. ¿Qué hubiese pasado, por ejemplo, si la tormenta se hubiese convertido en huracán y nos hubiese azotado?

Hay prácticas poco costosas que, de implementarse, podrían ser de gran ayuda en lo que vienen esos billoncitos de Washington. El famoso “desganche” en donde árboles se podan para que no interfieran con el tendido eléctrico es una manera relativamente económica de salvaguardar nuestro sistema eléctrico. Exigir que toda construcción nueva se allane a la infraestructura disponible es otro.

Ahora que estamos en año eleccionario es hora de que los políticos atiendan y muestren soluciones a este problema. Una de esas soluciones debería contemplar la despolitización de la Autoridad de Energía Eléctrica y hacer las inversiones adecuadas.