Hace unos días un amigo me contaba — horrorizado — cómo el COVID ya había dejado de convertirse en una estadística para él, por los múltiples casos que estaba viendo entre sus vecinos, amigos y familiares. “Algunos terminaron en el hospital”, comentaba, “y en otro caso muy triste, el hijo de 30 años de unos vecinos cercanos murió”.
Así las cosas, la gobernadora emitió una nueva Orden Ejecutiva que restringe muchas de las actividades recreativas, deportivas y comerciales. Los restaurantes, entre otros, se verán afectados al tener que limitar su capacidad a solo el 30%. Los horarios de lugares en donde se conglomeran las personas también se verán afectados. El balance entre el cuido de nuestra salud (por mandato gubernamental) y la salud económica es difícil de lograr, y el precio a pagar en ocasiones resulta en el cierre de muchos establecimientos.
Moderna y Pfizer han anunciado resultados prometedores de vacunas que nos pueden proteger de este virus. A pesar de los leves efectos secundarios publicados, se espera que gran parte de la población — tanto aquí como en otras jurisdicciones — se protejan.
Aunque hay esperanzas de que las circunstancias por las cuales atravesamos sean pasajeras, el virus está presente, nos podemos contagiar, y con la data que tenemos, nos da una idea que sus repercusiones para nuestra salud son serias. ¡Haz tu parte, cuídate y cuida a los tuyos!