Retos y oportunidades para la UPR

En 1902, en una amplia finca de 100 cuerdas comprada a la American Fruit Company, comenzaron a construirse los cimientos de la Universidad de Puerto Rico. Más o menos para esos tiempos, en una ciudad del estado de Carolina del Norte, también se transformaba una pequeña universidad. Pasó el tiempo, y Duke se convirtió no solo en una de las universidades más prestigiosas de la nación, sino que con dos universidades del estado —UNC en Chapel Hill y UNC State— lograron formar parte del reconocido triángulo de investigación, crucial para el desarrollo económico del estado. La UPR, en este aspecto, quedó rezagada.

Podemos hacer una comparación similar con las universidades privadas de Puerto Rico. Hace poco se diseñó un currículo para que estudiantes de la UPR pudiesen prepararse para tomar el CPA y otras certificaciones. El mismo quedó rezagado en una gaveta de un escritorio olvidado; no así en la Universidad del Turabo, que comienza a dictar estas clases en enero.

Retos como estos y muchos otros son los que se enfrentará el recién nombrado presidente interino Darrel Hillman. Su éxito dependerá de cómo podrá integrar al sector privado y a otras instituciones académicas de Estados Unidos.

Juntos podemos trazar un camino exitoso, sostenible y duradero. Para que la UPR llegue a su anhelo, no hay otra manera de lograrlo.