La tormenta Harvey que azotó a Texas, y particularmente a Houston, dejó tal destrucción que el gobernador Greg Abbott manifestó que tomaría tiempo la recuperación. Dado a que nuestra isla también está propensa a estos fenómenos atmosféricos, nos debemos preguntar si estamos preparados para sobreponernos a eventos similares.
Durante una entrevista que sostuve con miembros de la diáspora puertorriqueña en Houston, me sorprendió que a pesar de las impresionantes fotografías y videos que destacan las inundaciones, estas familias hayan mantenido un servicio energético sin interrupciones, al igual que de las telecomunicaciones y el agua y alcantarillado. Es sorprendente (o quizás no), que a pesar de la destrucción y las inundaciones causadas por Harvey, debido al buen diseño, la planificación a largo plazo y el mantenimiento de estas instalaciones, prevaleció el servicio en muchas partes de la ciudad.
Por otro lado, en Puerto Rico tenemos otro fenómeno. Con frecuencia, estos servicios son interrumpidos; a veces por inclemencias del tiempo, otras veces por factores internos y técnicos de las compañías que los proveen. Nos preguntamos, ante esta realidad, ¿cómo reaccionaremos ante azotes atmosféricos como Harvey?
Debemos aprender de lecciones ajenas y fortalecer nuestra infraestructura. En muchos casos un programa estructurado de mantenimiento preventivo resulta eficaz para remediar muchos de los agravios.
Invertir en estos programas no es un lujo, sino una necesidad, y dado eventos como el de Texas, una prioridad.