A proteger nuestra naturaleza

En los pasados días, las noticias han abarcado el tema de las inundaciones más recientes que ocurrieron en la ciudad de Nueva York. Muchos las culpan por la falta de áreas verdes que captan agua de escorrentías. Me pregunto, ¿qué hacemos aquí para proteger las áreas de captación para evitar que cosa similar nos ocurra?

Da la impresión que las leyes que deben proteger las áreas verdes y árboles centenarios son inútiles. Hace par de días, por ejemplo, en el municipio de Guaynabo, quizás por instancias de unos vecinos, cortaron unas palmas reales en una de las prestigiosas urbanizaciones del municipio. En otra, se cortaron árboles que sobrepasaban el medio siglo, sin que el gobierno —tanto el municipal como el estatal— se haya inmutado.

Hay iniciativas, como la de Para la Naturaleza, que son encomiables. Promueven la siembra de árboles nativos como parte de la reforestación de la isla y para mitigar las altas temperaturas. Ahora están en proceso de regalar hasta cuatro árboles por familia con este propósito. ¡Necesitamos más iniciativas como estas!

Todavía existen terrenos baldíos en el área metropolitana y en parte de la isla que podrían servir como parques pasivos para la ciudadanía, y como mitigante al calor externo al que estamos sujetos.

¿No sería ideal hacer el esfuerzo para incorporarlos a estas iniciativas?

¡Gran parte de la ciudadanía lo está pidiendo a gritos!