Tras años en busca de una ciudad para establecer sus oficinas principales, Amazon optó por Long Island City en la ciudad de Nueva York.
Múltiples ciudades a través de Estados Unidos intentaron ser consideradas. Sin embargo, el encanto de Nueva York, junto a los escandalosos tres billones en incentivos que tanto la administración del gobernador Andrew Cuomo como la del alcalde Bill de Blasio se comprometieron a facilitarle, sellaron la transacción. Muchos líderes detestaban esta decisión y comenzaron a ser vocales en su oposición. ¡Tal parecía que la pelea sería fútil!
Imagínense enfrentándose a posiblemente la organización más poderosa del planeta, con ingresos que se estiman en $11 billones. Jeff Bezos, su fundador, posee activos netos de alrededor de $133 billones.
No obstante, debido a la insistencia de líderes comunitarios y, por supuesto, la congresista Alexandria Ocasio Cortez, conocemos el final de la película. ¡Amazon fracasó en su intento por establecerse en Nueva York!
Veamos cómo contrasta la timidez y antipatía con que reaccionamos aquí ante la pérdida de billones de dólares debido a las fracasadas acciones de algunos bancos locales, la baja de los bienes raíces y el desfalco de los bonos del gobierno, entre otras calamidades.
¿Dónde están nuestros líderes? ¿Tendremos que importar a Ocasio Cortez para dejarnos sentir?