Es una de las reducciones de impuestos más abarcadoras y de mayores consecuencias que jamás haya tenido el Gobierno federal. Así se referían algunos estrategas a la reducción de la tasa contributiva del 35% al 15% que propone la administración del presidente Donald Trump y que podría aumentar el déficit federal por $2.4 trillones.
De aprobarse en el Congreso, ¿qué impacto podría tener esta reducción en nuestra economía? ¿Gozaríamos de un crecimiento del 3% tal y como se proyecta para Estados Unidos?
Una de las herramientas que Puerto Rico ha tenido (y tiene) a su haber han sido las exenciones contributivas. Durante pasadas décadas el sector manufacturero en Puerto Rico gozó de unos incentivos fiscales federales que contribuyeron al despunte de la economía local. En este momento, el riesgo local recibe impuestos significativos bajo la Ley 154, los cuales constituyen cerca de una cuarta parte de los recaudos del Gobierno. Las Leyes 20 y 22 son otro atractivo para la inversión de capital en Puerto Rico. Los bonos del Gobierno tienen múltiples exenciones, tanto locales como federales, y debido a su previa alta clasificación crediticia, eran codiciados tanto por inversionistas locales como estatales.
La reforma federal puede ser una amenaza o una oportunidad, no lo sabemos todavía. Hoy, más que nunca, necesitamos el apoyo de la diáspora para que Puerto Rico se tome en cuenta al deliberar esta iniciativa.