¡Ay, pero qué difícil!

“Es bien complicado”, se quejaba uno de los alcaldes ante la determinación del Departamento de la Vivienda federal (HUD, en inglés), de no concederles una extensión de tiempo para el uso de $1,000 millones destinados a la rehabilitación de los centros urbanos en los municipios bajo el Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres (CDBG-DR).

“Es bien difícil, es verdad que es bien difícil”, añadían.

¡Sí, la verdad es que hacer las cosas bien es difícil! Lo que es incrédulo es que, a pesar de tener el dinero asignado por Santa Washington, no tengan los “pantalones en su sitio” para usar ese dinero para el mejoramiento de los ciudadanos de esta islita.

Somos muchos los que nos avergonzamos y nos indignamos ante esta falta de liderazgo, compasión y capacitación para crear y ejecutar un plan para el desarrollo de los centros urbanos que tanto lo necesitan.

Puerto Rico no solo cuenta con una cantera de personal técnico, como ingenieros y arquitectos, entre otros, también cuenta con asociaciones comprometidas con Puerto Rico, entre las que se encuentran la Asociación de Industriales, el Colegio de Ingenieros y Agrimensores, el Colegio de Arquitectos y la Asociación de Contratistas Generales.

Señores alcaldes, dejen de lamentarse porque Santa Washington no les concedió más tiempo para ejecutar el plan. Tiempo de sobra tenían.

¡Enróllense las mangas y pónganse a trabajar!