Entre las conversaciones más típicas y comunes de los puertorriqueños —ya sea aquí o en Estados Unidos— es de la política local. En los pasados dos fines de semana, sufrimos de las largas filas bajo el sol candente para elegir a los candidatos que representarán a los dos partidos que año tras año se luchan por los mismos puestos políticos.
Por lo general, las campañas se nutren de logos y de pasquines con mensajes sencillos, vanos y poco realistas. ¿Cuánto tiempo, por ejemplo, hemos esperado por un cambio en el estatus? ¡Más de un siglo! ¿Está entre las posibilidades reales de que le podamos exigir a Washington esto y otras cositas?
Es hora de que le exijamos a los políticos de todos nuestros partidos que propongan ideas y soluciones a nuestras crisis que estén dentro de las posibilidades que podamos lograr.
La crisis del COVID-19 ha puesto a la manufactura en Puerto Rico —que se centra en la industria farmacéutica y la de dispositivos médicos—, en la vanguardia. Ya hay un reconocimiento en Washington de que estos fármacos deben producirse en Estados Unidos pues la salud se considera como uno de los elementos críticos de la defensa nacional. Hay buenas posibilidades de que Puerto Rico se pueda convertir en uno de esos centros.
Irrespectivamente del partido, sus plataformas y sus líderes deben apoyar esta iniciativa.