Cuba y Puerto Rico: retos y oportunidades

Cuba y Puerto Rico enfrentan retos y oportunidades que transformarán, de una manera u otra, a ambos en las siguientes décadas. Sin embargo, hay marcadas diferencias.

Puerto Rico cuenta con un tío llamado Sam, que ha sido más que dadivoso en estos tiempos. Ha asignado miles de millones de dólares para mejorar nuestra infraestructura eléctrica, de agua, transporte, puertos y energía renovable. Hay millones de millones de dólares para que nuestros ciudadanos e industrias locales puedan adquirir sistemas de energía solar. Y por si fuera poco, nos beneficiamos de los créditos para la compra de automóviles eléctricos. Sin embargo, está en nosotros asegurarnos que este dinero se use para mejorar la competitividad de Puerto Rico y la calidad de los que vivimos aquí.

En la década de 1920, la bonanza azucarera que se experimentó en ambas islas y la región —que se produjo una vez la Primera Guerra Mundial ocasionó pérdidas cuantiosas a los productores europeos— propició posteriormente, que algunos historiadores denominaran esta década como la “Danza de los Millones”.

Cuba no cuenta con el tío Sam. Los tíos Chávez y Maduro están “en la prángana”. Cuba, dominada por la gestión de empresas estatales, subsiste por el turismo y las remesas que envían los cubanos exilados. En días recientes, ha trascendido que Rusia contempla insertarse nuevamente en el cuadro geopolítico que hace tiempo abandonó. Con el desespero en que viven los cubanos, su gobierno tiene pocas alternativas.