Elizabeth esperó más de cuatro meses para obtener una cita con un neurólogo, y Juan otros tantos para ver un ortopeda ¡Así es la vida en nuestro paraíso isleño! Un reconocido médico que practica la obstetricia y ginecología nos indicó que solo tres de cada diez obstetras proveen ese servicio; los demás han optado por practicar otras especializaciones. “Cada día será más difícil obtener los servicios de un obstetra”, nos comentaba.
Explicó que los seguros médicos pagan en promedio $800 por cada parto el cual incluye las innumerables horas en que el médico asiste al paciente y las vistas subsiguientes. Añadió que al contabilizar el tiempo que el médico le dedica al paciente casi no sobrepasaba el salario mínimo. Y por si fuera poco, el médico podría ser demandado por supuesta negligencia durante las subsiguientes décadas.
Un terapista del habla señalaba que los seguros le pagaban $15 por una consulta que podrá durar una hora. “Imagínense, ¿cómo puedo pagar mi oficina y mis asistentes con esa cantidad?”. Añadió que ya no está viendo pacientes. Por otro lado, una dentista señalaba que, para colmo de males, tenía que pasar horas en el teléfono que recibir sus chavitos, dinero que no daba ni para cubrir los costos de un técnico que la asista.
Si esto no se atende de inmediato, nos vemos sin médicos para nuestra envejeciente y necesitada población.