La semana pasada, el presidente de la UPR, Luis A. Ferrao, señaló que “hay que tomar medidas rápidas” ante la disminución en la matrícula. La misma disminuyó de 64,138 alumnos en el 2010 a solo 43,333 al presente.
¿Cuáles son esas “medidas rápidas”? ¡Pues bajar los criterios de admisión!
Ante esta descabellada decisión, le sugerimos a Ferrao que busque en algunas de las gavetas de su escritorio y desempolve el proyecto que se redactó con Georgia Tech hace alrededor de una década y del cual se invirtieron alrededor de $300,000 en fondos públicos. ¡De haberse implementado, no estaríamos en esta encrucijada!
El proyecto incluía atraer estudiantes de América Latina para que recibieran títulos universitarios de ambas instituciones, arreglos colaborativos de desarrollo e investigación y la creación de un organismo para lograr que estas iniciativas se lleven al mercado, beneficiándose así ambas instituciones y los autores de los proyectos. Además, había planes para incluir a la UPR en los “rankings” universitarios.
Como podrán imaginarse, nunca se implementó. Hoy se contempla una “solución” que degrada la excelencia académica de esta institución sin tomar en cuenta pasadas iniciativas como el esfuerzo de Georgia Tech o insumos de los exalumnos.
¡Qué barbaridad!