¿Cómo estará Puerto Rico de aquí a tres, cuatro o cinco años? ¿Volveremos a tener el desarrollo económico y social que tuvimos hace ya varias décadas?
Estas y muchas otras preguntas similares se las hacen no solo los jóvenes del país, sino también inversionistas locales y extranjeros.
En épocas del pasado, el sector público sentaba las bases de nuestro desarrollo. A través de todo el siglo XX, este desarrollo estaba condicionado a iniciativas del Congreso Federal, las cuales subsanaban y apoyaban nuestra economía. Algunos podrán recordar esfuerzos como el de la Puerto Rico Reconstruction Administration (la PRAA, por sus siglas en inglés) o, más reciente, las secciones 931 y 936 del Código de Rentas Internas.
A partir del huracán María, nuestra expectativa es que vengan otras ayudas y asistencias federales. De hecho, el crecimiento proyectado en los Planes Fiscales está condicionado a este dinero.
Sin embargo, ¿no deberíamos hacer proyecciones en base a nuestros esfuerzos también? El dinero federal (si es que viene) es tan solo por un tiempo definido. Si no hacemos los arreglos pertinentes, nos encontraremos en la misma encrucijada.
En tiempos de crisis hay que tomar medidas difíciles y con prontitud. Hasta el momento no hemos visto esa iniciativa del sector público. ¿Qué esperan?