El otro Puerto Rico, ¿nos apoya?

Desde la época de la icónica película “La Guagua Aérea” hasta el presente, hemos visto cómo, cansados de pagar por las gomas de los carros que se explotan en nuestras ilustres carreteras, o de vernos sin el servicio eléctrico gracias a su buen funcionamiento, puertorriqueños emigran a varias partes de Estados Unidos.

Ante los retos que presentan las elecciones del 8 de noviembre y los cambios que vendrán, ¿qué podríamos esperar?

Ya muchos se están lamentando que los “billoncitos” de Santa Washington, con los cuales contábamos para balancear nuestros presupuestos podrían verse en juego.

César J. Ayala, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, es uno de los tantos emigrados que alcanzó una prestigiosa carrera profesional en Estados Unidos, cosa que jamás hubiese ocurrido de haberse quedado como profesor en la UPR. Es uno de los millones de puertorriqueños que tienen facultad para votar por miembros del Congreso (y de gobernadores) cuyas agendas podrían de una manera u otra impactar nuestra isla.

Dado el poder que tiene este “otro Puerto Rico”, y que nosotros carecemos, ¿ha habido un esfuerzo concertado para unir esta población votante en favor de nuestra isla?

Ya que nadie del gobierno o de alguna organización privada que promueva nuestros intereses se ha comunicado con el Dr. Ayala ni con ninguno de sus compañeros catedráticos puertorriqueños, seamos conscientes que esta apatía nos puede “llevar a Pateco”.