El reto de operar un restaurante

Encontrar un rinconcito especial en Guaynabo para descansar y saborear una comida suculenta no sucede todos los días. Sin embargo, al caminar un sábado por la tarde en el centro comercial de Caparra, me topé con esta agradable sorpresa.

Al ver un letrero que no reconocí fui a explorar. Para mi sorpresa, en un pedacito bastante retirado me encontré este maravilloso restaurante. Su arquitectura era genial. En el elegante mostrador había una gran variedad de apetitosos postres y quiches confeccionados allí mismo.

Regresé al día siguiente para ver si la comida era tan fabulosa como la que se exhibía en el mostrador. Para mi grata sorpresa, lo era. El branzino lo servían con una gama de vegetales, en el risotto los camarones parecían más bien langostinos, y el tiramisú, espectacular.

Abrir y operar un restaurante requiere no solo capital, sino una verdadera confianza en el apoyo del consumidor puertorriqueño. Los retos son innumerables. A los altos costos eléctricos y de labor e ingredientes se suman los costos de la renta que hay que pagarle al centro comercial y el alza meteórica del costo de los préstamos bancarios.

Aun así, Guaynabo cuenta con nuevo y distinguido restaurante: Fornaio.

Para que empresarios puertorriqueños continúen invirtiendo su capital, talento y esfuerzo, es transcendental apoyarlos. Después de todo, mucho de nuestro desarrollo económico está en sus manos.