Los medios noticiosos nos inundan a diario con índices económicos que muchos (si no todos) no entendemos cómo se computan o cómo nos impactan.
Veamos, por ejemplo, el Índice de Precios de Consumidor (IPC) que publica el Negociado de Estadísticas del Trabajo (BLS, en inglés). En enero pasado, ese indicador se estimó en 6.4%. La cifra preocupa a la Reserva Federal, pues está muy lejos del objetivo de 2% que debe mostrar la economía estadounidense. En otras palabras, podría decirse que la Fed está de acuerdo con los resultados de la encuesta publicada por El Nuevo Día, que reflejó que la mayoría de los puertorriqueños están preocupados por la situación económica de la isla.
Sin embargo, las circunstancias económicas y sociales de Estados Unidos, en muchos casos, distan de las realidades de Puerto Rico. Por ejemplo, las estadísticas de empleo de Estadísticas sugieren que en enero pasado se crearon 517,000 puestos de trabajo. En contraste, en las pasadas semanas, un sinnúmero de empresarios se ha quejado de la dificultad de reclutar a nuevos empleados, lo que limita la posibilidad de acrecer sus empresas. En muchos casos, han tenido que limitar su desarrollo; en otros casos más dramáticos, las han cerrado.
Esto, por supuesto, afecta de manera adversa las finanzas del sector público y las posibilidades de optimizar los miles de milloncitos que prometió el Tío Washington, pero que todavía no vemos.