¡Feliz Navidad, Puerto Rico!

Esta semana se celebró la Navidad. Es fácil diferenciar esta temporada en Puerto Rico. Quizás lo primero que notamos es la ausencia de carros en las carreteras (con excepción de los que esperan por horas para entrar a los centros comerciales). Los estudiantes locales están de vacaciones mientras los que estudian en Estados Unidos han regresado para estar con sus familias.

Muchos de los comercios dependen de esta temporada, pues un gran porciento de sus ventas las genera entre el famosísimo Viernes del Madrugador (Black Friday en inglés), y la fiesta del Día de Reyes. Se respira ( o debe respirarse) un ambiente de paz, amor y armonía. Después de todo, ¿no es esa la razón primordial para esta celebración?

La combinación de esta celebración junto al cierre del 2019 y la década del 2010 nos debe (o debería) proveer el espacio para reflexionar.

En el núcleo familiar, nos deberíamos preguntar si les estamos inculcando a nuestros hijos valores cónsonos con el amor, la paz y la armonía, íconos de esta celebración. Nuestros líderes políticos, ¿reflejan estos valores? Nuestro desarrollo económico requiere integrar estos valores a las decisiones y retos que podamos enfrentar en el futuro.

Si deseamos un mejor Puerto Rico en el 2020, integrar estos valores en nuestra vida familiar y profesional será indispensable.