¿Hacia dónde nos dirigimos?

Tal parece que nuestro futuro económico está a la deriva. Por un lado, seguimos esperando con ansias los “billoncitos” para la reconstrucción de nuestra infraestructura que tanto sufrió a causa del huracán María. Por otro lado, el tema de la deuda y la Junta de Control Fiscal nos sigue abrumando. Y, como si fuera poco, el Departamento del Tesoro Federal está evaluando la permanencia del reembolso a las compañías foráneas de los arbitrios que cobra el Gobierno de Puerto Rico amparados por la Ley 154. Esta cantidad equivale a casi el 30% de los ingresos del país.

Ante tantos retos, es indispensable que tanto el sector público como el privado trabajen unidos, que se desarrolle un plan detallado y que se comunique el mismo. Esta ausencia de comunicación es imperdonable. Puerto Rico cuenta con una población capaz de entender los retos que enfrenta. Solo hay que darse un paseo por las principales avenidas del país, o por los cascos urbanos de los municipios, para percatarse de que tenemos que mejorar nuestra economía.

Es indispensable la “transparencia”. Hay que dar a conocer, con detalles, las soluciones propuestas. ¡Necesitamos, además, que se le dé participación a toda la ciudadanía!

Hasta el momento, esto no se ha logrado. ¿Qué esperamos?