Increíble, pero cierto

Durante el transcurso de esta semana, nuestra honorable universidad pública, la Universidad de Puerto Rico, ha sido elogiada por sus logros. Se alzó como la mejor universidad del Caribe, superando la Universidad de La Habana. Sin embargo, se informó que FEMA le ha otorgado alrededor de $1,000 millones para mejorar su infraestructura.

Todo parecía color de rosa hasta que llegó el notición que arroja que no tiene los $7 millones necesarios para acreditar sus 11 recintos.

¿Qué hacer ante esta catastrófica noticia? Se le podría pedir consejo a la candidata a la presidencia de Estados Unidos ya que ha obtenido sobre $1,000 millones en pocas semanas.

Quizás estaría dispuesta a donarnos esos siete milloncitos que, de seguro, no le harían mella a su campaña.

Podríamos intentar motivar a los egresados a escarbar en sus bolsillos unos pesitos para ayudar a su alma máter. Después de todo, han recibido una educación casi gratuita, pero de inmensa calidad.

Ya que estamos en la última recta de la contienda electoral, es el mejor momento para susurrarle a los políticos que tanto aman la educación que defiendan a la UPR, ya que muchos de ellos son exalumnos de la institución.

No cabe duda de que la Junta de Supervisión no ha sido su aliado como tampoco cabe duda de que la UPR debe y tiene la obligación de diversificar sus ingresos.

Sin embargo, sin las acreditaciones debidas, nunca lo logrará.