“La tierra de Borinquen… es un
jardín florido de mágico esplendor”.
No cabe duda de que reconocemos estas palabras como el comienzo de nuestro himno nacional. Se distingue por el hecho de que, mientras otros himnos describen temas de violencia, como el de Estados Unidos el cual evoca el ataque a Fort McHenry durante la Guerra del 1812, o el cubano el cual señala que “morir por la patria es vivir” recordando el comienzo de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), nosotros puntualizamos nuestra belleza.
Nuestro valor estratégico militar para Estados Unidos comenzó con la Guerra Cubana-Hispano-Americana. Aumentó considerablemente entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.
Durante la Segunda Guerra, a Puerto Rico se le conocía como el Gibraltar del Caribe. Estados Unidos invirtió sobre $1,000 millones para fortalecer a la isla. Sus construcciones incluyeron no solo las reconocidas bases, sino aeropuertos, carreteras e infraestructuras; todo esto no solo para protegernos y garantizar el suplido de petróleo, sino también para la protección del Canal de Panamá.
Durante las guerras de Corea y Vietnam, y las invasiones de Granada y República Dominicana, nuestras instalaciones militares y personal fueron de gran valor para Estados Unidos.
Y esto sin contar que nuestras manufactureras fueron líderes en las industrias de textiles, electrónicas, farmacéuticas y dispositivos médicos, entre otras.
¿A quién se le puede ocurrir menospreciar nuestras contribuciones a Estados Unidos y demás países?