La historia se repite

Durante la llamada Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que comenzó al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945, los ciudadanos estadounidenses vivieron un ambiente tenso provocado en parte por las intimidaciones, acusaciones e histeria promovidas por el propio gobierno estadounidense.

A medida que las tensiones entre estos dos superpoderes se intensificaban, el 21 de marzo de 1947 el presidente Harry S. Truman firmó la orden ejecutiva conocida como el “Loyalty Order”.

Esta requería a todos los empleados federales pasar por un proceso para determinar si eran suficientemente leales a Estados Unidos. Este esfuerzo funcionó a la par con el “House Un-American Activities Committee”, de la Cámara de Representantes, que entre sus “logros” estuvo crear una lista denominada “blacklist” dirigida hacia los ejecutivos y artistas de Hollywood a quien acusaban de ser comunistas o simpatizantes, en muchos casos, sin prueba alguna. Como resultado, mientras algunos perdían sus trabajos, otros eran encarcelados.

El poderoso senador de Wisconsin, Joseph R. McCarthy, fue la persona más identificada con esta cacería. Su cruzada estaba dirigida no solo a los percibidos comunistas, sino a cualquier persona que en su opinión era desleal o estaba en desacuerdo con él.

Su reino de terror continuó hasta el 1954 cuando decidió enfrentarse a las fuerzas armadas.

¿Estaremos regresando a tiempos similares? ¿Aprenderemos de nuestra historia? Tal parece que estamos repitiendo muchos de los excesos del pasado.