Silvina fue a pagar una de las múltiples facturas que se van acumulando al finalizar el mes. Para su no muy grata sorpresa, se percató de que su balance en la cuenta de cheques había sido debitado para la friolenta cantidad de $8,000, el total de sus ahorros.
Luego de darse un baño frío y rezarles a todos los santos, volvió a mirar su estado de cuenta y se percató de que el villano era nada más y nada menos que el Departamento de Hacienda.
Silvina fue corriendo (bueno, en carro) a ver a su contable con copia del cheque cancelado que certifica que no tenía deudas con Hacienda. Su CPA volvió a estudiar su planilla y los pagos remitidos, y confirmó que Silvina había hecho los pagos correspondientes.
Uno pensaría que situaciones como estas se resolverían en horas sino días, pero esto no ha sido el caso. Han pasado meses y Silvina todavía espera el reembolso de su dinero. Mientras tanto, las facturas de LUMA, AAA, renta y demás gastos se quedarán sin pagar.
El ingeniero José estaba a punto de cambiar su marbete cuando aparece un cargo de un boleto adeudado. Era por no haber usado su cinturón de seguridad en Hatillo. ¡El ingeniero nunca había estado en Hatillo! ¿Qué hacer?
La mano invisible de gobierno aprieta de formas misteriosas, y nos deja casi indefensos antes sus temibles garras.