Nuestra isla está atravesando unos retos económicos que probablemente no se habían visto desde las décadas de los 1980. Por un lado, los costos inflacionarios nos exprimen el bolsillo. De acuerdo con las estadísticas oficiales, el Índice de Precios del Consumidor (CPI, en inglés) ronda alrededor del 8.2%. Esto compara con un índice inflacionario de 1.4% para enero del 2021.
Por otro lado, en promedio, los costos de las hipotecas a 30 años han aumentado de 3.22% en enero de este año a 7.08% para finales de octubre. Esto no considera que hoy miércoles la Reserva Federal aumentó la tasa de interés y se espera otro aumento en diciembre.
Así las cosas, si uno compara los costos hipotecarios para comprar una residencia con valor de $150,000 y un pronto de $15,000, tendría pagos mensuales de $585 con el interés mas bajo (3.22%) y de $905 con el interés prevaleciente (7.08%).
¿Qué significa esto para muchos de nosotros? ¡Pues no podríamos cualificar para estos préstamos más ca-
ros! Además, los que tengan deudas como tarjetas de crédito o demás deudas cuyo interés fluctúe con las tasas prevalecientes, tendrán que hacer grandes ajustes en sus presupuestos.
El apretón de las tasas de interés combinado con el aumento estrepitoso en los precios de la comida, gasolina y demás artículos de consumo pone en juego el dinerito que sostiene a nuestras familias.