Según me cuentan (pero muy calladitos) algunos administradores y consultores de la UPR, al Tío Sam lo cogieron luego de una siesta y lograron que les cediera a la UPR un billoncito para mejorar su infraestructura.
Bueno, yo nunca he visto un billón de nada, ni tan siquiera de piedrecitas en la playa. Tiene tantos ceros que aun tratando de lograr gastarlo en una década es complicado.
Y aquí presentamos una de nuestras observaciones al pasear por el campus de Río Piedras la semana pasada.
Visité la biblioteca Lázaro, una joya arquitectónica diseñada por el reconocido arquitecto Henry Klum. Gracias a Dios que Klum no está con nosotros, pues le daría horror ver cómo han maltratado esta gran biblioteca que sirve no solo a la comunidad universitaria, sino también a la comunidad aldeana.
Con solo una vueltecita a este edificio vemos la crasa ausencia de mantenimiento básico como puertas que no funcionan o en otros casos inexistentes, falta de pintura y muchas otras cositas.
Pero un paseíto por el campus no debe parar en la biblioteca.
Las aceras están sucias y rotas. Algunos edificios están contaminados y otros en mal estado.
Así las cosas, nos preguntamos ¿Dónde están los billoncitos? ¿Qué esperan para invertirlos?
Dada la situación política en EE.UU., la administración universitaria debería despertar de su letargo pues podrían fácilmente desaparecer.
O como diría nuestro jíbaro:
¡Agúcese compay!