Tal parece que en menos de dos semanas Puerto Rico se enfrentará a otro huracán. Por suerte o intervención divina, Puerto Rico se libró de los estragos que causó el huracán Irma a las islas vecinas. Esperemos que lo mismo ocurra con el huracán María.

  Puerto Rico, al igual que el resto de las islas del Caribe, está expuesto a estos fenómenos atmosféricos. Aunque no nos azoten con la regularidad, no deberíamos “bajar la guardia” cuando vengan temporadas de menor actividad sísmica.

  ¿Cómo deberíamos planificar para mitigar nuestras pérdidas?

  Puerto Rico cuenta con un sinnúmero de ingenieros y arquitectos licenciados cuyas disciplinas los preparan para diseñar estructuras e instalaciones eléctricas y mecánicas que toman en cuenta las fuerzas que ejercen los vientos huracanados y la cantidad de lluvia que los acompaña. El uso apropiado de estos profesionales debe ser nuestra primera línea de defensa. Esto nos evitaría muchos de los “corre corre” que se forman cada vez que las noticias anuncian que se nos avecina uno de estos fenómenos.

  Parte de este “corre corre” que estamos experimentando se debe a la inestabilidad (o colapso) del sistema eléctrico y la compra “a todo vapor” de generadores auxiliares. La debida instalación y el mantenimiento de este equipo son vitales tanto para la seguridad de las personas beneficiándose del mismo como para los empleados de la Autoridad de Energía Eléctrica.