Los datos económicos se contradicen. Economistas indican que estamos en una recesión. Por otro lado, el mercado ha repuntado, aumentado 43% desde la picada que sufrió en marzo y las cifras del desempleo comienzan a ser más favorables. ¿Qué impacto tiene esto para Puerto Rico? ¿Qué oportunidades nos brinda este supuesto respiro?
La llave de la economía local se fue aflojando al permitir que muchos (aunque no todos) los comercios abrieran durante las horas permitidas. Esto ha hecho que, por un lado, el dinero fluya, y por otro, que las personas puedan desempeñarse en sus funciones laborables.
A pesar de que todo parezca que ha vuelto a una nueva “normalidad”, la verdad es que el virus está todavía presente y los peligros de contagio también lo están. Mientras más personas interactúan en los sitios públicos y de trabajo, las posibilidades aumentan.
Un colega me comentaba que caminando por el Condado se percató de que solo una minoría de los peatones estaban guardando el espacio recomendado y usando las mascarillas. Así, mientras rodaba el dinero, también el virus.
Tenemos la oportunidad de tener lo mejor de dos mundos: una economía que comienza a recuperarse y una población saludable.
El Gobierno puede tener el control de nuestro horario, como así lo ha demostrado. Sin embargo, está en nosotros cuidarnos nuestra salud. Nadie lo hará por nosotros.