Los anuncios recientes en los medios noticiosos nos indican que el dinero del programa de la Small Business Association (SBA), el Payroll Protection Program (PPP, por sus siglas en inglés), ya se desembolsó o está a punto de ser depositado en las cuentas de los negocios que recibieron la aprobación.
Por otro lado, muchos están en espera de los afamados $1,200 que buscamos hasta debajo de los “mattress”, pero sin que aparezca un solo vellón.
¿Qué impacto tendrán estos fondos en nuestra economía? ¿En la viabilidad de los negocios afectados?
Veamos unos ejemplos. Comercios en donde acostumbra “la muchedumbre” conglomerarse tendrán que buscar otras avenidas de generar ingreso.
Barras, restaurantes, salas de conciertos, salas de espera de consultorios médicos, supermercados y eventos en los coliseos son solo una pequeña muestra de entidades que tendrán que estudiar cómo seguir operando y a la vez, proteger la salud de sus empleados y clientes (o pacientes).
Estos cambios van a requerir paciencia y creatividad. Paciencia tanto de los empresarios y empresas que dan el servicio, como de sus clientes. Podríamos ver un alza en los precios de artículos y servicios.
También una disminución en el tiempo de adquirir los mismos (recuerde las filas para entrar a los supermercados o a los bancos, por ejemplo).
Vivimos en tiempos retantes. Con paciencia y creatividad sobrepasaremos estos retos, y encontraremos soluciones nunca antes exploradas.