La catástrofe que ha ocasionado el reciente terremoto que azotó partes de Turquía y Siria nos debería alertar sobre si estamos preparados para enfrentar un evento similar. Hace apenas dos años tuvimos una muestra.
Veamos, por ejemplo, el caso de Samuel, un trabajador que vive en Gurabo. Samuel heredó, junto a sus hermanos, una propiedad de sus padres. Dado a sus escasos recursos, construyó su vivienda sin la asistencia de ingenieros o arquitectos licenciados, los cuales lo hubiesen orientado con relación a los códigos de construcción vigentes. Así las cosas, las casas de Samuel, sus hermanos y la de sus vecinos, se construyeron “lo mejor que pudieron”. ¿Sobrevivirán a un terremoto o a otra catástrofe?
Por otro lado, los medios noticiosos nos inundan sobre las construcciones que se hacen en o cerca de las costas de la isla sin los debidos permisos gubernamentales. Estos, por supuesto, requieren que las edificaciones se construyan en zonas alejadas de peligros como huracanes, cambios climáticos y terremotos, entre otros. Además, se requieren las certificaciones de ingenieros o arquitectos licenciados.
¿Cuántas de estas edificaciones tienen estos permisos?
Aun las mejoras que se están incorporando a las escuelas son tema de controversia entre los ingenieros; algunos señalando que no son adecuadas para proteger la estructura de un terremoto de alta intensidad.