¿Quién gastó nuestro dinero?

Ante la “catimba” financiera por la cual atraviesa nuestro gobierno, nos preguntamos si los líderes que lo representan son conscientes de que gran parte de los ingresos del gobierno salen de nuestros bolsillos. Dado a que la estructura gubernamental no provee para que nosotros, los ciudadanos que aportamos al Fondo General, tengamos una voz sobre cómo se gastan nuestros chavitos, nos dimos a la tarea de investigar pasadas administraciones para señalar cómo aportaron, de una manera u otra, a la crisis fiscal en la cual nos encontramos.

Durante la primera administración de Pedro Rosselló (1993-1996), la deuda aumentó por $10.5 billones, y por $13.7 billones durante su segundo término (1996-2000). Bajo la gobernación de Sila Calderón (2001-2004) la deuda aumentó $15.9 billones; mientras que bajo el liderato de Aníbal Acevedo Vilá (2005-2008) el aumento fue por $22.7 billones. Con Luis Fortuño en la gobernación (2009-2012), la deuda creció $18.5 billones. Esa misma deuda llegó a $67.3 billones bajo la incumbencia de Alejandro García Padilla (2012-2016).

Sin embargo, si añadimos la deuda de las pensiones, que sumaba $50 billones, la deuda total casi se duplica.

Así las cosas, la deuda aumentaba cada vez que entraba una nueva administración. Según hemos visto durante las controversias salariales de las pasadas semanas, el patrón de endeudamiento continúa.

Tal parece que nuestros políticos se colgaron en el examen de finanzas (o quizás nunca tomaron la clase).