Las festividades que se avecinan nos dan mucha alegría pues brindan la oportunidad de ver y compartir con seres queridos que, en muchos casos, viven a miles de millas de nuestros hogares.
Desde ese punto de vista, estas cortas semanas forjan recuerdos que perduran.
Por otro lado, la ausencia de otros nos pudiese hacer sentir nostálgicos.
Sin embargo, también es una época para mitigar esos sentimientos y celebrar la oportunidad que tuvimos de poder compartir con esos seres tan especiales.
Para muchos en la comunidad de Guaynabo, Vittorio era parte de nuestra familia.
No poseía grandes títulos universitarios. Tampoco era un empresario reconocido. Lo que sí poseía nuestro gran Vittorio era una amabilidad y amistad incondicional.
¿Cuántas personas conocemos con esas virtudes? Quizás por eso su partida fue tan dolorosa para nosotros. Sin embargo, celebramos su vida.
En una iglesia de Guaynabo celebraron charlas de tanología para ayudarnos a lidiar con pérdidas emocionales, en particular durante esta época.
Mostraron que hay técnicas que ayudan a sanar estas heridas.
Nuestro país, al igual que nuestro vecino del norte, están pasando por traumas que de una manera u otra aumentan nuestro nivel de estrés.
Si a esto le súmamos el estrés de unas pérdidas emocionales, se hace imperativo buscar las ayudas disponibles para lograr la paz y felicidad que todos añoramos.