Cuando uno ve el deterioro de las escuelas, la ausencia de materiales básicos para la enseñanza, y los míseros salarios a los maestros, una de las profesiones de mayor relevancia para nuestra sociedad, es difícil pensar que Educación cuenta con un presupuesto de $5,000 millones anuales.
¿Adónde va esa cantidad de dinero? De acuerdo con muchos que conocen las interioridades de cómo se manejan las finanzas de Educación, los contratos otorgados “son parte de los mecanismos para el inversionismo político y posibles actos de corrupción”.
A una semana de ser designada como secretaria del Departamento, Yanira Raíces Vega otorgó $125 millones en contratos. De esta cantidad se desprende que el contrato con mayor cuantía, unos $51 millones, fue otorgado al área de seguridad. El segundo contrato de mayor cuantía, unos $18 millones, también fue destinado al área de seguridad. Mientras tanto, el remanente de $56 millones fue repartido entre 18 contratos para un promedio de $3.1 millones por cada uno.
Por otro lado, el exsecretario del Departamento de Educación había otorgado un contrato de $90 millones para “servicios profesionales”.
Nos preguntamos, ¿es este el mejor uso de estos fondos? ¿Cuánto de este dinero va destinado a mejorar la educación de nuestros hijos?
La realidad de esta triste novela es que, a pesar de la enorme cantidad de dinero que recibe el Departamento, sus resultados académicos son nefastos.