Se nos fue el año

Da la impresión de que fue ayer cuando celebrábamos el nuevo porvenir del 2022. Sin embargo, ya casi estamos por celebrar el 2023.

Estos momentos nos deben hacer reflexionar sobre los logros, retos y desaciertos de estos pasados doce meses. ¿Logramos nuestros sueños? ¿Mejoramos el entorno de nuestra islita? ¿Cómo reaccionamos ante nuestros retos y desaciertos?

Hemos sido afortunados de que viene —o quizás ya haya llegado— un dinero del Tío Washington que ni esperábamos, ni con toda probabilidad se repetirá. Esta catumba de dinero nos da la esperanza de que, a pesar de la inflación, la falta de empleomanía y demás retos relacionados con la infraestructura física, se vislumbra un futuro brillante para nuestra isla.

Sugerimos que, para lograr este futuro, se formalice un plan integrado compuesto de múltiples sectores profesionales que incluyan, entre otros, expertos financieros, arquitectos y arquitectos paisajistas, planificadores, ingenieros, profesionales de la salud, industriales y comerciantes. Está más que comprobado que tenemos este talento aquí, y por lo tanto, no hay necesidad de importarlo.

No olvidemos, sin embargo, la importancia del núcleo familiar para el bienestar de nuestro país. De seguro que este año muchos celebraron la bienvenida de nuevos miembros a este núcleo. Otros, en cambio, se despedían. En mi caso, me tocó despedirme de mi mamá y de mi esposa, María de Lourdes Cervoni.

¡Sin embargo, comencemos a darle la bienvenida al 2023!