Muchos podrán recordar que una vez había un sistema de ferrocarriles que casi circunvalaba la isla. Aunque su propósito principal era transportar caña de azúcar, también había transporte para pasajeros.
Fotos antiguas muestran cómo las vías del tren pasaban por lo que es ahora la avenida Roosevelt, deteniéndose para recoger pasajeros en la urbanización de Puerto Nuevo para llevarlos a sus lugares de empleo, muchos ubicados en el Viejo San Juan.
¿Qué pasó con el tren? ¿Qué motivó su eliminación?
Muchos jóvenes comentan que la generación que tomó la decisión de eliminarlo, y con ello todo vestigio de transportación colectiva funcional, no tenía visión. ¿Qué dirán generaciones futuras sobre nuestro desempeño?
Les estamos dejando un país quebrado, sin plan de desarrollo económico o social. La infraestructura está deteriorándose (o ya está así) y los billones de FEMA que están por venir tal parece que están siendo cuestionados por algunos políticos. Nuestra competitividad está lacerada. No hemos visto inversiones a la escala que se dilucidó hacia finales del pasado siglo. Mientras tanto, nuestros jóvenes graduados emigran a Estados Unidos.
De la misma manera que le achacamos a la generación pasada una falta de visión con relación al tren, generaciones presentes y futuras harán lo mismo con la nuestra.
Hace tiempo que es hora de crear un plan nacional a largo plazo para lograr salir de este atolladero.