Tal parece que, en los últimos dos años y medio, hemos salido de una catástrofe para encontrarnos con otra. En septiembre de 2017 nos azotó el huracán de categoría cinco, María. Luego de los muchos meses que tardó la recuperación del país, se negoció la devaluación masiva de los bonos de COFINA y del Banco Gubernamental de Fomento.
Este año nos despertamos con las noticias devastadoras de los terremotos que afectaron de manera marcada el sur de la isla. Y, como si esto fuera poco, ahora nos enfrentamos al coronavirus.
Muchos han tomado con poca seriedad el efecto devastador que tiene en nuestra salud. Como resultado, el gobierno se vio forzado a declarar un toque de queda para obligar que más personas se queden en sus casas. El lunes, la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, afirmó que esforzarían con más rigidez este dictamen ya que muchos negocios no exentos por el toque de queda abrieron.
Un estudio realizado por la firma Goldman Sachs señala que el 50% de los estadounidenses, o 150 millones, contraerían esta enfermedad. Tal parece que el virus prefiere los climas fríos, por lo que el verano podría mitigar sus efectos. Sin embargo, no debemos bajar la guardia, pues, aunque sea cierto, todavía faltan varios meses.
Es indispensable que, durante estos tiempos tan retantes, mostremos solidaridad. Solo unidos venceremos.