Tal parece que nuestros líderes políticos están jugando al jueguito de “tira y tápate” (el cual proliferó cuando los juegos de vídeo no existían) con las finanzas del país.
Tenemos un gobierno quebrado. Solo hay que recordar las famosas palabras del gobernador Alejandro García Padilla cuando nos informó que la deuda “era impagable”. Se fueron “al chorro” los retiros y los ahorros de cientos de miles de puertorriqueños. Recordemos que la mayoría de esta deuda estuvo en manos de capital local. Este capital, que pudo haber sido instrumento de desarrollo económico, simplemente se esfumó.
Hoy día se evapora más del 20% de los ingresos de nuestro ya quebrado gobierno. El tiempo para negociar con el gobierno federal sobre su decisión relacionada con la Ley 154 ya pasó.
Mientras nuestros políticos nos dormían con sus lamentos sobre el estatus, los contratitos con compañías de asfalto —que ayudaban a costear lujos para algunos— y demás novelas del momento, las finanzas de nuestro gobierno han ido de mal en peor.
¿Y cómo subsanarán esta gran pérdida de ingresos? Todavía se “estudia” a quién le van a meter la mano en el bolsillo. De seguro será a las pocas compañías manufactureras que aún quedan en el país.
Quizás, incluso, se pongan creativos y nos aumenten los impuestos también.
¡Ya veremos! Mientras tanto, velemos nuestros bolsillos.